Tiempo frente a la pantalla, habilidades digitales y salud mental
Este informe describe el panorama cambiante de la vida digital infantil, documentando lo que sabemos sobre su acceso, sus habilidades digitales y su impacto en la salud mental. Presenta datos globales y comparativos que no se han analizado previamente en conjunto, explora cómo la falta de acceso digital puede influir en el desarrollo de las habilidades digitales de un niño y destaca el potencial de la tecnología digital para exacerbar las desigualdades. El informe también responde a los debates actuales sobre el tiempo frente a la pantalla, proporcionando evidencia sólida sobre cuándo y cómo las tecnologías digitales pueden perjudicar la salud mental infantil.
Esperamos que el informe contribuya a un mejor equilibrio en el discurso actual sobre el uso de las tecnologías digitales por parte de los niños, demostrando cómo estas tecnologías pueden impactar a los niños tanto positiva como negativamente, según cómo las usen y el tipo de contenido y experiencias a las que estén expuestos. Finalmente, sugerimos soluciones para garantizar que los niños del futuro puedan pasar tiempo en línea para jugar, desarrollar habilidades y explorar internet de forma segura.
Tenemos la responsabilidad de garantizar que todos los niños puedan beneficiarse de las promesas de la tecnología digital, protegiéndolos al mismo tiempo de sus peligros. Las sociedades solo se benefician cuando los niños poseen habilidades digitales y son capaces de explorar las oportunidades en línea y gestionar los riesgos. Esto también redunda en el interés superior de los niños, quienes tienen derecho a jugar, aprender y estar seguros en un mundo digital.
Hace treinta años, la conectividad digital se limitaba a unos pocos millones de personas en todo el mundo. Desde entonces, la revolución digital ha arrasado el planeta y hoy casi cinco mil millones de personas están conectadas. En muchos países, los niños han adoptado rápidamente las tecnologías digitales. Internet ya no es un lujo para los niños, sino una necesidad para jugar, mantenerse en contacto con amigos y familiares, aprender y desarrollar habilidades para el futuro.
Con la generalización de internet, el valor de aprender habilidades digitales desde una edad temprana se ha vuelto cada vez más evidente. El primer paso para desarrollar habilidades digitales es acceder a internet y utilizar las tecnologías digitales. Si bien el acceso a internet ha mejorado considerablemente en todo el mundo, persisten enormes brechas. Se estima que dos tercios de los niños en edad escolar del mundo (1.300 millones de niños de entre 3 y 17 años) no tienen acceso a internet en casa. La mayoría de estos niños viven en zonas de África y Asia. Los niños sin conectividad se encuentran en desventaja en la carrera mundial por adquirir competencias digitales.
Sin embargo, la falta de acceso digital y el retraso en las habilidades digitales de los niños son solo una cara de la moneda. En países con alta conectividad, donde el acceso se ha vuelto casi universal, los niños enfrentan otros desafíos. Los informes sobre el aumento de los problemas de salud mental entre los jóvenes han suscitado un escrutinio sobre los impactos del uso frecuente de internet y la proliferación de juegos en línea, teléfonos inteligentes y redes sociales.
A pesar del potencial de internet para mejorar vidas, nuestra comprensión colectiva de cómo el uso y las experiencias digitales de los niños impactan sus habilidades y salud mental sigue siendo limitada. Con países en distintas etapas de desarrollo digital, ha sido difícil establecer un panorama global de quién está conectado y quién no, por qué algunos niños poseen habilidades digitales y otros no, y cómo la tecnología digital impacta la salud mental infantil. Con demasiada frecuencia, las voces y las experiencias vividas de los niños se pierden en la confusión cuando las empresas y otros actores influyentes se apresuran a construir un mundo digital rentable y atractivo.
Datos clave
Conectividad
En las últimas dos décadas, la conectividad doméstica para los niños ha aumentado considerablemente en muchas regiones del mundo. En los países más ricos, la mayoría ya cuenta con acceso a internet en casa.
El nivel socioeconómico es un fuerte predictor de si un niño tiene conexión a internet en casa en cualquier parte del mundo, pero más aún en países de ingresos bajos y medios.
Habilidades digitales
La conectividad es un requisito previo para el desarrollo de habilidades digitales en los niños, pero no el único factor determinante. El tiempo que pasan en línea y las actividades que realizan contribuyen en gran medida al desarrollo de sus habilidades digitales. Por el contrario, los niños cuyos padres restringen su uso de internet tienden a presentar menores habilidades.
Las actividades más populares que los niños realizan en línea (usar redes sociales, jugar videojuegos y ver videos) contribuyen de manera positiva y medible al desarrollo de sus habilidades digitales. Por ejemplo, quienes usan las redes sociales con regularidad tienen hasta el doble de probabilidades de saber cómo cambiar su configuración de privacidad y al menos un 50 % más de probabilidades de identificar las mejores palabras clave para búsquedas en línea y saber cómo eliminar a alguien de su lista de contactos.
Los niños que crecieron en países con tasas históricamente más altas de conectividad demuestran hoy mayores habilidades digitales. Esto sugiere posibles beneficios de crecer en una sociedad digitalizada.
Salud mental
Los niños que sufren abuso sexual o acoso en línea presentan niveles significativamente más altos de ansiedad, más pensamientos y comportamientos suicidas y mayor probabilidad de autolesionarse. La solidez de estas asociaciones es de moderada a fuerte y se mantiene constante en 21 países. La exposición a diferentes tipos de contenido dañino o experiencias dolorosas también afecta negativamente la salud mental de los niños, pero las asociaciones son algo más débiles.
No encontramos evidencia clara de que el tiempo que pasan frente a una pantalla perjudique directamente la salud mental de los niños. Si bien un mayor tiempo frente a una pantalla a veces puede asociarse con un mayor riesgo de exposición a contenido dañino y experiencias abusivas, el efecto es débil. Esto sugiere que la probabilidad de sufrir daños en línea no está determinada principalmente por el tiempo que se pasa en línea.
Para proteger la salud mental infantil en la era digital, las soluciones deben centrarse en prevenir el abuso sexual y el acoso en línea, así como en reducir la exposición a contenido dañino. Esto requiere una inversión mucho mayor por parte de las empresas que ofrecen contenido y servicios digitales a los niños, así como una legislación más estricta por parte de los gobiernos para exigirles responsabilidades. En comparación, las soluciones que se centran en restringir el tiempo frente a la pantalla tienen menos probabilidades de ser eficaces.
Los padres deben animar y apoyar a sus hijos a usar activamente internet y las tecnologías digitales de diversas maneras para mejorar sus habilidades fuera del horario escolar, posiblemente desde pequeños, pero siempre de forma equilibrada, dejando tiempo para otras actividades. Estas actividades deben realizarse en plataformas seguras y apropiadas para su edad. Podría ser necesaria la orientación adicional de los gobiernos y expertos para ayudar a los padres a identificarlas.