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Testimonios - Testimonios

Siempre he pensado que: "Todos los grandes triunfos requieren de una buena base".

Para mi Montessori fue un hogar; desde primero de casa de niños (kínder) en el ambiente verde hasta sexto de primaria en el ambiente dorado.

Cuando trato de explicarle a alguien como es el funcionamiento básico de Montessori casi nadie lo entiende ya que es algo que sólo viviéndolo se comprende.  Dentro de Montessori las cosas se aprenden de un modo distinto, no es simple teoría y práctica para todo. Aquí aprendemos a través de experiencia.

La forma en la que trabajábamos con el material, sentarnos todos los lunes en un círculo para platicar de nuestro fin de semana, de cómo las maestras (que para nosotros no lo eran), eran mucho más que eso; eran nuestras guías, nuestras amigas. De forma que siempre estaban ahí para nosotros.

Para mi Montessori no sólo fue mi escuela, era un hogar, donde podía aprender a mi ritmo, donde no sólo era una alumna más con un promedio, era mucho más que eso.

Ser parte de la comunidad Montessori es ser parte de una familia donde tanto los alumnos, las guías Montessori y los padres participábamos.

No sé cómo mis papás tomaron la decisión de meterme a Montessori pero no tengo duda de que fue la mejor decisión.  Estoy agradecida con la base que me dio Montessori que me gustaría que algún día mis hijos formaran parte de esa familia.

Gracias.
Sofía Rubio Ruvalcaba

 
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Cuando empezamos a buscar una escuela adecuada para nuestros hijos, nos costó mucho trabajo la decisión, a tal grado que yo le decía a Víctor -mi marido- esto de decidir qué tipo de educación es la más adecuada está más difícil que la decisión de casarte ¡y ya es mucho decir!

Afortunadamente en nuestro recorrido dimos con el Colegio Montessori de Cancún. Era nuestro primer acercamiento a la Educación Montessori, no teníamos ni conocimiento ni referencias.

Al encontrarme con Gaby (directora del Colegio, a la cual ya conocía, pero no conocía su trabajo), fue una sorpresa tan grata cuando nos fue explicando, mostrando y haciéndonos partícipes de este mundo tan maravilloso, digo mundo porque la sensación que nos dejó, tanto a Víctor como a mí fue realmente de gozo. Esa paz y alegría con la que los niños estaban trabajando con su material nos maravillo.

Anteriormente habíamos visitado varias escuelas y el ver ese escritorio y pizarrón al frente y la maestra realmente desgañitándose para tratar de lograr el mínimo de atención de su numeroso grupo nos remontó a ambos a nuestra educación tradicional, anacrónica y a veces tan sin sentido.

Así que cuando empezamos a adentrarnos en el mundo Montessori y conociendo sus increíbles materiales, no tuvimos la menor duda de que era lo que estábamos buscando.

Al paso de los años nos fuimos convenciendo de que había sido la mejor decisión para nuestros hijos; siempre fueron contentos y entusiastas a la escuela, siempre obtuvimos el apoyo y orientación de las Guías en el proceso y crecimiento de nuestros hijos, pero lo mejor de todo y con lo que yo me quedo de experiencia al paso de los años (ya Sofía cursa el primer año de Preparatoria y Víctor el segundo año de Secundaria), y es que los que realmente recibimos la Educación Montessori fuimos nosotros como papás; qué manera de involucrarte, que manera de hacerte participar, de vivenciar el desarrollo de tu hijo, de no evadirte.

Fue un proceso de crecimiento maravilloso para nosotros como personas, como pareja y como padres.

Gracias

Edna I. Ruvalcaba N.

 
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Hasta que mi hija Sofía comenzó a asistir al colegio Montessori, para mí; Montessori era una corriente de educación donde los niños tenían gran libertad, las maestras sólo los acompañaban en el proceso y sólo servía hasta preescolar ya que los contenidos en primaria no tenían la calidad académica mínima necesaria de una buena escuela. En pocas palabras una guardería nice y cara.

Pero cuál sería mi sorpresa que al pasar los primeros meses, me di cuenta de que algo no estaba del todo bien.

Así es; ser papá Montessori no es un proceso fácil, tener hijos que a todo le buscan un porqué o una causa justa en cada acción no es fácil si no estás dispuesto a ser coherente entre lo que enseñas y lo que vives a diario en casa.

Pero si la escuela te orienta, todo fluye de mejor manera; entonces me di cuenta de que al que estaban educando no era sólo a mi hija sino también a mí.

Me enseñaron primero la disciplina con los horarios y después el compromiso con la comunidad escolar, con todos y cada uno de sus miembros, compromiso de respeto, honestidad, solidaridad, etc...
La importancia de la participación y contribución en los eventos extra escolares; como las cenas de padres para propiciar la confianza, las pláticas donde especialistas nos enseñaron como ser mejores padres, los inolvidables desayunos donde tus hijos te preparan la mesa y te sirven con gran orgullo.
Y qué decir de las clases abiertas; donde mis hijos me enseñaron finalmente que es una raíz cuadrada con unos cubos.


Me enseñaron a acompañar a mis hijos educándolos con el ejemplo, no con rollos y palabrería; también que vivir la experiencia sea la que sea siempre será mejor que solo escucharla de otros, que los niños pueden y deben cargar el paquete que les toca de acuerdo a su edad y su desarrollo, que es mejor acompañarlos que hacer las cosas por ellos, que es mejor que lo intenten muchas veces hasta lograr lo que quieren y no que tomen atajos o quieran que otro haga las cosas por ellos.

¡Hasta me enseñaron que las matemáticas pueden ser muy divertidas cuando mis hijos me las muestran con cuentas y reglitas de madera! Que mis hijos son capaces de lograr cualquier objetivo si se esfuerzan y comprometen.

Y así aprendiendo pasaron los años y hoy mis hijos ya pasaron la tenebrosa transición a la educación tradicional de la secundaria y la verdad nunca tuvieron grandes problemas para adaptarse al nuevo sistema; si no al contrario sus maestros eran los que ya no querían niños preguntones.

La verdad me alegro mucho de haber tomado la decisión junto con mi esposa de seguir hasta el final en el colegio Montessori desde casa de niños (preescolar) hasta taller dos (sexto de primaria).
Porque no sólo les dieron las bases firmes de su educación académica sino que juntos nos complementamos a darles las bases firmes para la vida con los valores y principios que hoy los hacen seres humanos sanos, seguros, firmes, alegres, participativos y siempre en la búsqueda de la vida plena.
Gracias.


"¿Por qué, papá?"
Víctor M. Rubio Maldonado

 

 
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Gabriel García Márquez, Premio Nóbel de Literatura también dio testimonio de lo que el Método Montessori significó para él.  Le permitió aprender a pensar por sí solo y le dio la libertad para trabajar por sus propios intereses.

"El consuelo fue que en Cataca habían abierto por esos años la escuela Montessori, cuyas maestras estimulaban los cinco sentidos mediante ejercicios prácticos y enseñaban a cantar. Estudiar era algo tan maravilloso como jugar a estar vivo. Aprendí a apreciar el olfato, cuyo poder de evocaciones nostálgicas es arrasador. El paladar, que afiné hasta el punto de que he probado bebidas que saben a ventanas, panes viejos que saben a baúl, infusiones que saben a misa.

No creo que haya método mejor que el Montessoriano para sensibilizar a los niños en las bellezas del mundo y para despertarles la curiosidad por los secretos de la vida.

Me costó mucho aprender a leer. No me parecía lógico que la letra "m" se llamara "eme", y sin embargo con la vocal siguiente no se dijera "emea" sino ma. Me era imposible leer así. Por fin, cuando llegué al Montessori la maestra no me enseñó los nombres sino los sonidos de las consonantes. Así pude leer el primer libro que encontré en un arcón polvoriento del depósito de la casa, estaba descosido e incompleto pero me absorbió de una manera muy intensa. Pasaron varios años antes de saber que el libro era Las Mil y Una noches."

 

 

 
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Queremos expresar nuestra experiencia en la escuela Montessori de Cancún donde nuestro hijo Ricardo cursó toda su primaria.

Nos habían recomendado que nuestro hijo necesitaba una escuela con el sistema Montessori e investigamos y decidimos que la mejor era ésta para las necesidades de Ricardo , y desde su primer día de clases él y nosotros estuvimos muy contentos , tanto con sus Guías, como con sus compañeros y el material.

Él ahí tuvo muchos logros que originalmente nos dijeron que no habría podido alcanzar pero con la perseverancia de él y el apoyo de la escuela y de nosotros sus papás y hermanos pudo llegar a la meta.

Ahora él está cursando el segundo grado de Secundaria , poniendo todo de su parte y por supuesto todas  las bases que le dieron en el Montessori de Cancún... él esta saliendo adelante .

Es un muchacho feliz, que para nosotros su familia es lo más importante , estamos muy agradecidos con la escuela Montessori de Cancún por el apoyo que siempre le dieron a nuestro hijo .


Martín Bracamonte Casares y Ma. Teresa Domínguez Medina 

 
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