Por Silvana Quattrocchi Montanaro

De las Conferencias impartidas en el XXVII Congreso Internacional Montessori
en Channai, India

 

La doctora Montanaro obtuvo su licenciatura en medicina y cirugía, con especialización en psiquiatría en la Universidad de Roma.  En 1953 se unió al equipo de la Escuela para Guías de la Infancia Montessori, en donde impartió higiene mental, neuropsiquiatría para niños, nutrición y obstetricia.  Ha sido directora de cursos AMI para Guía de Cuarto de Bebés en Roma, Houston, Denver, Londres, Ciudad de México, San Diego y Yokohoama.  Participa en la Junta Directiva AMI.  Ha escrito diversos libros sobre la primera infancia de 0 a 3 años.

picasso-pazEducación y Paz, el tema que nos ocupa esta noche, es ciertamente de los más interesantes a cualquier nivel: personal, nacional y como personas que trabajamos en la educación Montessori. Creo que debería dejar que fueran las palabras de la doctora Montessori, ya que no puedo sustituirla con mi persona, pero quiero ofrecer mi voz para repetir lo que dijo con tanta claridad y pasión en la Europaor capitalista de 1932 a 1939.

La gran participación de tan eminente educador en el problema de la paz, es bien conocido por todos ustedes.  Nuestra meditación puede hacerse acerca de la forma en la que debemos continuar con este trabajo, en nuestra vida personal y en nuestro diario hacer.  Podemos volver a tratar de ver si hay algo más que podamos hacer como compromiso personal para alcanzar la meta, la absolutamente necesaria meta que es la paz mundial.

María Montessori dice: “La guerra de hoy no es debido al odio al enemigo.  ¿Quién podría hacer esta afirmación si hoy peleamos contra una nación y mañana contra otra?

Y va directamente a los puntos importantes:

“Para alcanzar la paz en el mundo necesitamos dos cosas:

~ primero nuevos seres humanos, mejores seres humanos,

~ segundo, un ambiente sin límites para el deseo infinito de este nuevo ser humano.

Es por eso que la doctora Montessori afirmó con tanta fuerza: “Un Nuevo Mundo para un Nuevo Ser Humano, esta es la mayor necesidad”.

Su fe en un nuevo mundo está basada en los grandes adelantos que se dieron en su época, como la posibilidad de volar, de comunicarse tan rápido usando ondas espaciales del universo.  En este nuevo mundo ella prevé e imagina al “nuevo niño que ¡está predestinado a conquistar el infinito!  Una conquista tal que necesita de la cooperación de todos los seres humanos.”

Cuando, en septiembre de 1936, María Montessori asistió al Congreso Europeo para la Paz en Bruselas, empezó su discurso con una afirmación clara y fuerte: “Evitar los conflictos es el trabajo de los políticos, pero construir la paz es trabajo de la educación.  Es urgente entender la necesidad de la colectividad y unirnos en el esfuerzo para la construcción de la paz.”

Además, aclara que una educación capaz de construir la paz no puede ser limitada por ningún tipo de escuelas o métodos de aprendizaje:

“La educación constructiva de la paz no puede ser limitada por la escuela e instrucciones: es un trabajo de magnitud universal.  Se necesita una buena evolución de la personalidad humana pero también una orientación hacia las finalidades humanas y las condiciones presentes de la vida social.

“Porque no sólo los seres humanos se desconocen a ellos mismos, sino que también ignoran el mecanismo social del que depende su interés y su salvación inmediata.”

Sabemos muy bien el continuo esfuerzo que la doctora Montessori desarrolló para despertar la consciencia en la gente, especialmente en los responsables directos de la educación de las nuevas generaciones.  Permítanme citar algo de su libro La formación del hombre:

“Con el paso del tiempo nos hemos convencido más de la importancia de la educación y deseamos inculcar nueva vida a nuestro esfuerzo, de manera que se torne en un medio efectivo para la reconstrucción de la sociedad moderna, tristemente desfigurada por los estragos de ésta, la peor de las guerras en nuestra historia.

“Me siento como si me hubiera dirigido a una familia fuerte que sigue caminando por la senda que he abierto y que, con pensamiento joven y vigoroso, tal vez tenga la necesidad de fe y esperanza.”

Estamos juntos una vez más, esta familia fuerte que ella imaginó hace mucho tiempo, cada uno de nosotros tratando de continuar aplicando sus descubrimientos sobre la grandeza de la mente humana en los niños.

María Montessori seguramente se sintió complacida cuando la neurociencia contó las células cerebrales, llegando a la conclusión de ¡100 billones de neuronas, cada una con la posibilidad de realizar 50,000 conexiones!  Este panorama se reduce enormemente cuando consideramos que aún el cerebro humano más evolucionado usa únicamente de 2 a 4% de su potencial.  Sin embargo, aún con tan bajo rendimiento, ¡el cerebro humano está considerado como el objeto más complejo de nuestra galaxia!

En el libro Cerebro Maravilloso leemos:

“Tal vez existen alrededor de 100 billones de neuronas, o nervios celulares, en el cerebro y en cada uno de los cerebros humanos el número de las posibles interconexiones ente las células es mayor que el número de átomos en el universo”

En 1986 Scott Ladd escribió que “el cerebro humano es la computadora más completa y potente.”

Si consideramos que la paz es la condición más favorable para cualquier desarrollo humano, debemos concluir que, un ambiente mejor puede ofrecer a nuestros niños en su riqueza personal; le estamos proporcionando una situación más favorable para su evolución.  María Montessori dice que en nuestro trabajo de educadores necesitamos fe y esperanza pero podemos afirmar que es posible tener esa fe y esperanza porque hoy, sabemos que la verdadera naturaleza del ser humano es ser bueno.  Todas las personas que trabajan con niños, especialmente las que trabajan con niños muy pequeños, pueden atestiguar que estos seres que no hablan ni caminan muestran una mente especial y se comportan en forma tal que es posible prever un destino con mejores seres humanos.

La educación Montessori está basada en la preparación del ambiente adecuado para el desarrollo de la personalidad humana.  Es esta personalidad la que deseamos ayudar desde el primer momento y esta ayuda es a la que llamamos educación.  Lo que debería salir es el verdadero potencial interno de cada uno de nosotros, ese que llevamos dentro desde el momento en que nacemos, porque los billones de neuronas que tenemos están presentes desde dos meses antes de que se de el nacimiento.  Estas neuronas están esperando únicamente encontrarse en el ambiente adecuado para manifestar su potencial.  Esta condición especial le pertenece a la naturaleza humana.

“Todos comienzan por ser niños, todos crecen desde la infancia hasta la madurez, sin cambiar la esencia de sus personas.  Debemos concebir un principio de educación que considere a todas y cada una de las etapas de desarrollo.”

La doctora Montessori subraya que el desarrollo del ser humano, durante los dos primeros años de vida es un “autentico milagro de la creación”.

Este milagro, ignorado por miles y miles de años, debe ser conocido para poder proveerlo de las condiciones necesarias para que se logre.  “Las bases de la reformas de educación y sociedad que se necesitan en nuestros días, deben ser construidas con bases en el estudio científico del Hombre, el Desconocido.”

El estudio de la mente humana, la psicología, le da a la doctora Montessori la esperanza para que tal hecho se haga realidad: “Por lo tanto, es posible concebir el movimiento universal para la reconstrucción del mundo que sigue un camino único.  Su único objetivo es ayudar al hombre a preservar su balance, su salud psíquica y construir una orientación segura en las condiciones actuales de nuestro mundo.  Este movimiento no es limitado por ninguna tendencia política en particular, porque el objetivo es la simple realización de los valores humanos y es ese el interés primordial, más allá de cualquier diferencia política o nacional.”

“La educación, ahora, se convierte en un esfuerzo social de interés para todos los seres humanos”.

La doctora Montessori nos da tres líneas guía para seguir con este grandioso trabajo:

~ Una pedagogía que sigue la guía de la psicología = psicopedagogía

~ Un entendimiento claro de nuestra civilización

~ Un programa que nos da entendimiento de las condiciones del hombre moderno y su sociedad con una visión cósmica de su historia y la evolución de la vida humana.

Es de gran interés subrayar la fuerte preocupación que tuvo María Montessori de proveer este nuevo programa de educación, porque está claro que, sin un marco cósmico como referencia, ¡cualquier estrategia educativa no es capaz de modificar los milenios de errores humanos!”

Nos pidió considerar al niño pequeño no como el hijo del ser humano sino como “el creador y padre del ser humano” con “el trabajo como fundamental instinto y único camino para curar sus defectos”.

Este ser humano nos muestra otras extraordinarias cualidades:

~ un tipo de amor que no es apego,

~ una disciplina que no es sumisión,

~ una posibilidad de relacionarse a la realidad que no es imaginación.

Este niño nos da la luz que nos muestra el nuevo ser humano, aquél que tiene amor por el medio ambiente y lo usa para el progreso humano y para nuestra evolución.  Este amor produce una actividad inteligente, el humano que trabaja en cada civilización. Sabemos por nuestra larga experiencia personal, que nuestros niños normalizados siempre están alegremente activos en constante cooperación con las personas y con la evolución cósmica.

Tal vez sería valioso recordar como, desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, la necesidad de paz, como única situación para la sobrevivencia y el desarrollo de cualquier tipo de vida, realmente toma la atención de todas las personas responsables y decididas en sus países y que son esas personas las que tratan de prevenir otros posibles conflictos, estableciendo lo que se ha llamado Naciones Unidas.

paz-manosEn noviembre de 1988, la Conferencia Internacional NGO adoptó una resolución que reguarda los “Derechos de los Hombres y la Cultura de la Paz” reafirmando el compromiso de contribuir a todas las acciones tomadas a partir del milenio en el año 2000, llamándolo el Año Internacional de la Paz, así como los siguientes diez años.

Estos años han sido llamados LA DECADA INTERNACIONAL 2001-2010 para una Cultura por la Paz y No Violencia para los Niños en el Mundo.

Seguimos en esta década, seguimos y nos quedan dos años por delante.  Cuando regresemos a nuestros lugares de trabajo, podemos participar, de manera práctica, a estos esfuerzos internacionales.  Los niños que están bajo nuestro cuidado pueden involucrarse y sensibilizarse.  Lo que es realmente importante es incrementar la consciencia ante este importante problema para que las actividades puedan ser las apropiadas.

Sabemos muy bien, y de eso estamos orgullosamente convencidos, de lo que la doctora Montessori dijo en Copenhague en 1937: “La Educación es el arma de la paz”.

La educación es nuestro campo de trabajo, el lugar en donde preparamos a los niños en un ambiente en donde pacífica y productivamente la vida es posible.  Todos nosotros somos testigos de los resultados, así que ahora sabemos bien que el ser humano nace con un potencial enorme de ser una persona buena y pacífica.

Recientemente, la neurocardiología ha descubierto en el corazón humano una estructura neutral cuyo trabajo se realiza de acuerdo con los cuatro hemisferios de nuestra cabeza.  Cuando esto pasa, podemos alcanzar “una posibilidad nueva y evolucionada que trascienda la violencia y cree una nueva realidad”.  Tenemos grandes modelos: Buddha, Jesús, Lao-Tzu, Krisha, Eckhar, etc.

Desde el tiempo en que María Montessori iba por las capitales europeas hablando a favor de la paz, hemos recibido, como consecuencia a su esfuerzo, muchísimas sugerencias y consejos para alcanzar esa meta.

Estando en Génova, en 1932, denunció el hecho de que un terrible fenómeno humano: la guerra, parecía ser aceptado por todos como algo inevitable, ya que ningún esfuerzo real se hacía para tratar de comprender las motivaciones ocultas.

“¡En la historia de la humanidad llamamos paz a la fuerza de adaptación de la gente dominada que pierde todo y queda como víctima de un desastre!”

Es entro de la psique humana donde debemos buscar para encontrar la fuente de tal desastre y la doctora Montessori habla de “un capítulo desconocido de la psicología humana”.

Así que podemos repetir lo que dijimos al inicio: “La guerra de hoy no es debido al odio al enemigo.  ¿Quién podría hacer esta afirmación si hoy peleamos contra una nación y mañana contra otra; si hoy somos aliados del enemigo de mañana?”

Montessori nos dice que “para tener paz en el mundo se necesitan tres cosas:

~ Antes que todo un nuevo y mejor ser humano

~ Un ambiente sin límites frente al infinito deseado por este ser humano

~ Un nuevo mundo para un nuevo ser humano, estas son las necesidades más imperiosas

“El nuevo niño está predestinado a proceder hacia la conquista del infinito.  Esta conquista es tan grande que requiere de la contribución de cada ser humano que quiera unirse a la fuerza del amor”

No se puede obtener nada en el mundo de los adultos si no se trabaja desde el mundo de los niños.  La Doctora solicitó un Ministerio de la Infancia y un niño como representante en cada Parlamento, veía la gran necesidad de El Partido del Niño y en el VI Congreso Internacional Montessori en Copenhague en agosto de 1937 dio razones precisas y una guía para realizarlo.

El propósito del Partido Social del Niño es: “Reconocer la dignidad de los niños y la gente joven”

“Es obligación de los padres defender los derechos de los niños, porque los niños no vienen al mundo por casualidad de la naturaleza.  Han sido confiados a un padre y una madre que tienen una misión de amor”.

Montessori ve en el Partido Social del Niño una gran posibilidad para prevenir muchos de los errores presentes en nuestra sociedad mediante la acción y colaboración de la humanidad

La guerra no es causada por las armas pero, como señaló la Doctora, “corresponde a la humanidad decidir sobre su destino: si las armas cayeran de sus manos, en ese momento un espléndido día comenzaría para la humanidad”.

Sería imposible concluir esta plática sin recordar y dar voz a uno de los grandes apóstoles de la paz del Siglo XX, Mahatma Gandhi.  Dijo: “Reconozco tener una fe inamovible en Dios y Su Divinidad y una pasión infinita por la verdad y el amor.  Pero, ¿acaso no es lo que vive latente en todas las personas?  Soy un optimista, no porque hay evidencia de que puedo tener razón y prosperaré, sino porque mi fe inquebrantable me da la razón y prosperaré hasta el final. Nuestra inspiración puede venir solamente de nuestra fe; si es verdadera, prevalecerá.”

Todos sabemos que alcanzar la Paz no es fácil, pero nuestros guías, Montessori y Gandhi, nos han dado suficientes ejemplos para mantenernos continuamente en este camino de educación.

Permítanme citar una vez más a Gandhi: “Piensa que el camino de la verdad es recto y estrecho, tan filoso como una navaja, para mí ha sido la forma más fácil y corta.  Muchas veces en mi progreso he vislumbrado brevemente la Verdad Absoluta, cada día la convicción está creciendo en mí. Él en mí es todo real y todo lo demás es irreal.  La vida es una aspiración.  Su misión es esforzarse por alcanzar la perfección, lo que significa auto-realización.  El ideal no debe disminuir porque somos débiles o imperfectos.  En el análisis final un ser humano será guiado por su conducta y por su propia prontitud, para ser ejemplo para otros.  Hay vida donde hay amor. La vida sin amor es muerte. El amor es el reverso de la moneda cuyo anverso es la verdad.  Mi fe es firme y puede conquistar el mundo con verdad y amor.”

Estoy convencida de que los seres humanos de buena voluntad con la tarea especial de la educación pueden continuar dedicando sus vidas a la causa de la paz porque sabemos bien que los niños son los únicos seres humanos capaces de renovar a la humanidad.

Como María Montessori nos dijo hace ya mucho tiempo en Bruselas, el 3 de septiembre de 1936:

“Todos formamos un solo organismo, una única nación.  Esta nación única, que ha sido inconsciente de las aspiraciones psicológicas y religiosas del alma humana.  Ahora podemos proclamar con un grito que llegue de un lado al otro de la Tierra, finalmente lo hemos logrado.  La humanidad como un organismo único ha nacido.”

Esta súper construcción que absorbió todos los esfuerzos de la naturaleza humana desde sus orígenes, se ha dado cuenta de sí misma.  Vivimos en ella.  Tenemos la prueba en este poder casi milagroso que pone hoy al ser humano más allá de su propia naturaleza.  Podemos volar más alto y más seguros que las águilas, tenemos lo invisible, la energía secreta del universo, podemos mirar hacia el infinito del cielo y podemos recolectar las vibraciones de la música del mundo.  Los seres humanos que tienen los secretos capaces de transformar este asunto en el fin del ser humano de hoy, son los Ciudadanos de la Gran Nación de la Humanidad.”

Es absurdo pensar que dicho ser humano, dotado de poderes naturales superiores pueda ser hindú, francés, inglés o italiano.  Es el Nuevo Ciudadano del Nuevo Mundo, “El Ciudadano del Universo”.

Montessori lamenta que en su diario vivir, “los padres y los maestros olviden decirle al mundo cuál es la piedra angular de la educación: Todos somos hermanos”.

Era agosto de 1937 en Copenhague, cuando Montessori dijo: “El problema verdaderamente fundamental es sanar a la humanidad y orientarla hacia el desarrollo de la individualidad humana de acuerdo al gran concepto de que el ser humano es rey del universo.”educacin y paz

“Rey del universo

Rey del cielo y de la tierra

Rey de lo visible y

De las energías invisibles, ese es el ser humano que debe reinar”

Su reino es indudablemente la tierra,

Pero el Reino verdadero es el que vive y brilla dentro de él mismo

Hoy la importancia de la educación es inmensa

Porque tenemos más de lo que vemos

¡Tenemos todo!

Debemos ser capaces de darle valor a lo que tenemos y disfrutar de ello

Seguramente hay un soplo de universalidad

Que acompaña

Al ser humano hasta su muerte

Los seres humanos tan preparados

Conscientes de su misión cósmica

Serán capaces de construir el nuevo mundo de paz.”

Gracias.

Traducción al español de Tita Llerandi

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